Jung tiene cincuenta años y sale de Nairobi en coche. Desde una loma ve manadas hasta el horizonte: gacelas, ñus, cebras, avanzando como ríos lentos. Y ahí ve que ese mundo llevaba una eternidad existiendo en estado de no-ser, porque nadie había estado presente para saber que existía. La conciencia no es espectadora de la creación, la completa. El artículo recoge sus propias palabras, incluidos los amaneceres que veía cada día, sentado en un taburete de campamento, como quien está dentro de un templo.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Rickles habla de co-creación desde la física cuántica: el observador participa en lo que el universo llega a ser. Jung llegó al mismo sitio sin ecuaciones, ante la sabana: ese mundo estaba en estado de no-ser hasta que una conciencia estuvo allí para contemplarlo.»
«Jung sintió la sabana como el interior de un templo; Beauvais es el camino inverso: siglos de piedra levantados para provocar esa misma experiencia, la del hombre pequeño ante algo que lo excede y que a la vez necesita su presencia para completarse.»
«Ambos autores, tanto el psiquiatra de origen suizo como el paisajista y filósofo español, comparten una visión trascendente y mística del ser humano y de la propia creación, con una mirada bella sobre la existencia, mostrando Caruncho el potencial del hombre de co-crear la realidad y ayudar a completar la creación a través de espacios de belleza, en los que el cielo y la tierra de unen a través de la imagen del agua. Muy recomendables ambos documentos.»
«Las lecturas que ha tenido la obra del psiquiatra y escritor Carl Gustav Jung asi como su estudio de las religiones y de los símbolos es muy profuso, y ha marcado la obra de autores como la de Joseph Campbell, e influyó en el ámbito de la psicología y la psiquiatría en cuestiones como el funcionamiento de lo que fue conocido como inconsciente.»