Merece la pena porque invita a reflexionar sobre la inteligencia artificial desde una perspectiva ética y humanista, más allá de sus aspectos técnicos. Aunque parte de una encíclica, plantea preguntas interesantes sobre quién controla la tecnología y cómo debería ponerse al servicio de las personas.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Los dos coinciden en que el mayor reto no es crear una IA más inteligente, sino lograr que las personas sigamos siendo libres, críticas y fieles a nuestra identidad en un mundo cada vez más condicionado por la tecnología.»
Tres epidemias de la modernidadArtículoJavier Sanchez«Interesantes artículos con profundidad acerca de la técnica y su influjo en la actualidad, así como la dimensión moral que debe revestirla.»