explora cómo Leonardo da Vinci intentó capturar el “alma” humana a través del dibujo, combinando anatomía, luz y expresión. Muestra que su genio no era inspiración súbita, sino una investigación meticulosa: estudiar el cuerpo para sugerir lo invisible. Es una reflexión clara sobre cómo el arte puede representar aquello que no se ve directamente.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Ambos exploran la frontera entre percepción y representación. Leonardo lo hace con anatomía, luz y dibujo; Harvard lo hace con química y estados alterados. En ambos casos, la pregunta es la misma: ¿cómo acceder a lo que está más allá de la mirada común?»