Cuando Sony dejó de reparar los AIBO, sus dueños entendieron que sus perros robot iban a morir. Un templo budista con cientos de años de historia años de historia empezó a celebrarles funerales: sutras, incienso y una etiqueta con el nombre de cada familia. No se vive como una excentricidad: si algo te acompaña durante años, despedirlo con respeto es lo natural. Lo que parece una rareza japonesa acaba hablando de duelo y de memoria: cuenta algo muy profundo sobre el vínculo entre las personas y sus objetos.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Un ejemplo visual en los funerales de robots, una extensión de un animismo que ya purificaba coches y ordenadores.»
«Una manera de ver las máquinas muy distinta a Occidente: entes con espíritu.»
«El Ted Talk explica que nacemos con una predisposición biológica para ver como 'algo vivo' cualquier cosa en movimiento que nos parece autónoma. Los funerales de robots van un paso más allá.»