En este breve artículo, Jorge Escohotado recoge de manera sintética algunos de los postulados principales del autor de un libro de referencia para todo aquel que anhele la libertad y el proceso de individuación; un auténtico revolucionario en palabras del propio Escohotado “ Este guerrero redactó una diamantina defensa de la rebeldía y la reconciliación en La emboscadura, que funda «la persona singular soberana» sobre un rechazo a las insidiosas formas modernas de la crueldad, cuando se han borrado las fronteras entre el servicio militar y el crimen. El libro, publicado originalmente en 1951, lamenta que los poderosos hayan ido ascendiendo poco a poco por los escalones de los partidos, pues esa circunstancia disminuye desde el principio las dotes para ejecutar actos que estén orientados hacia la totalidad, es decir: acuerdos de paz, juicios, fiestas, donaciones y acrecentamientos. Las culturas son casi siempre funerarias, en el sentido de que las personas sólo se hacen respetables al alcanzar un estatuto cadavérico”.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Ambos documentos muestran dos miradas complementarias para acercarse a esta obra del autor Ernesto Junger, aclamado y venerado por diferentes generaciones, acerca de su pensamiento que se encuentra en una intersección del existencialismo, el misticismo, la filosofía de la técnica y la política radical del periodo de entreguerras. La red intelectual del autor abarca tanto a sus predecesores filosóficos como a sus contemporáneos de la Revolución Conservadora alemana de la República de Weimar. Algunos autores íntimamente ligados con su pensamiento pueden ser diferenciados en varios bloques, como (i) las influencias fundacionales (a través de Friedrich Nietsche, posiblemente la influencia más profunda de Junger, con conceptos como el “realismo heroico” o las figuras del Trabajador y el Anarca); Johan Wolfgang Von Goethe (de quien adoptço su pasión n por las ciencias naturales); (ii) aliados de la llamada Revolución Conservadora (como Carl Schmnith, con quien mantuvo una larga amistad, y que compartían fascinación por el poder, el decisionismo político y el fin de los estados tradicionales frente a la técnica), Oswald Spengler, Ernst Niekisch, o sus diálogos filosóficos con Heidegger.»