Fernando Caruncho es uno de los paisajistas españoles más aclamados a nivel mundial, caracterizado por su formación como filósofo y su concepción del diseño exterior como un puente místico entre el ser humano, la arquitectura y la naturaleza. Su libro monográfico, Reflejos del Paraíso, compila más de cuarenta años de trayectoria y resume a la perfección un lenguaje fundamentado en la serenidad, la geometría y la mística de la luz.
Algunos aspectos principales de su filosofía de diseño son que su obra huye de lo efímero y busca capturar el espíritu eterno de cada lugar a través de elementos muy definidos, tales como:
El control de la luz: Es el eje central de sus obras. Utiliza parterres, muros y estanques no solo como formas, sino como superficies reflectantes destinadas a atrapar y vibrar con la luz solar.
Uso místico de la geometría: La geometría funciona en sus jardines como un lenguaje pacificador. Emplea líneas puras, círculos y cuadrículas que imponen orden sin agredir la naturaleza circundante.
Simplicidad botánica y material: Caruncho restringe sus paletas botánicas favoreciendo especies autóctonas y mediterráneas robustas como el mirto, el ciprés y el olivo. Prioriza materiales locales (piedras, ladrillos) para integrar la obra con el terreno.
El agua como espejo: Sus estanques estáticos reflejan la arquitectura y el cielo de forma límpida, borrando las fronteras entre el espacio construido y el natural.
Una obra colosal que une filosofía, paisajismo y trascendencia a través de la belleza de sus imágenes y de los diálogos entre los dos autores del libro.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Ambos autores, tanto el psiquiatra de origen suizo como el paisajista y filósofo español, comparten una visión trascendente y mística del ser humano y de la propia creación, con una mirada bella sobre la existencia, mostrando Caruncho el potencial del hombre de co-crear la realidad y ayudar a completar la creación a través de espacios de belleza, en los que el cielo y la tierra de unen a través de la imagen del agua. Muy recomendables ambos documentos.»
«La mirada de Caruncho a través de sus jardines y paisajes amplía la mirada y permite al ser humano posicionarse en un espacio casi onírico de encuentro con lo trascendente y con su propia interioridad. Cirlot puede dialogar perfectamente con el paisajista filósofo, y entender que se tejen puentes entre lo trascendente y la belleza de la naturaleza, redescubriendo el jardín como lugar de meditación y profundización, alejándonos por tanto de lo exterior o de lo meramente digital. En ambos autores de muestra una clara llamada a utilizar la técnica para dar a conocer su obra, pero alejados de atrapar al ser humano en una espiral de con sumo masivo o desprovisto de fundamento.»