En La diligencia, un forajido llamado Ringo Kid comparte viaje en diligencia con otros variopintos compañeros: Dallas, una prostituta a la que han echado del pueblo; Hatfield, un jugador; Boone, un médico borrachín; Peacock, un viajante de whisky; Gatewood, un banquero; la señora Mallory, que está embarazada; el sheriff Curly y conductor Buck. El trayecto va desde Tonto hasta Lordsburg, a través del desierto de Arizona, con la constante amenaza de los indios, ya que el indio Gerónimo ha huido de la reserva y se alzado en armas. Las relaciones entre los viajeros son tensas. De repente, cerca de su destino, los apaches les atacan en medio de una llanura.
Una de las grandes obras maestras de John Ford, considerado como el mejor realizador de la época dorada de Hollywood. El papel de Ringo Kid fue clave en la carrera de John Wayne, que se convirtió en la estrella por excelencia del género. La diligencia consiguió dos Oscar en 1939, relativos a la mejor música original y al mejor actor secundario, Thomas Mitchell. Todavía hoy resulta antológica la escena del ataque de los apaches, de una planificación y ritmo impresionantes.
Para algunos, una de las mejores películas de la historia del cine. Recomiendo verla con asombro, y disfrutar de la actuación de John Wayne y de la metahistoria que recorre la película, y que ofrece una críptica mordaz acerca de la sociedad norteamericana, tanto de su tiempo como de la actual.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«En ambas obras, tanto Ford como Vertov ayudaron a reescribir el lenguaje cinematográfico, siendo que el segundo de ellos inventó, empleó o desarrolló nuevas técnicas como la exposición múltiple, la cámara rápida, la cámara lenta, los fotogramas congelados, los match cuts, los jump cuts, las pantallas divididas, los ángulos holandeses, los primeros planos extremos, los travellings, las tomas invertidas, las animaciones en stop motion y los recursos visuales autorreflexivos (en un momento muestra un travelling con pantalla dividida, donde cada lado tiene un ángulo holandés opuesto). Ambos contenidos ponen de relieve la necesidad de volver a visualizar el cine en blanco y negro con apertura de miras, y disfrutando de la historia del séptimo arte»