Max Ernst (1891-1976). Pintor, escultor y poeta alemán, figura clave del dadaísmo y precursor del surrealismo. Su obra —llena de collages, frottages, decalcomanías y criaturas oníricas como el personaje recurrente “Loplop”— exploró el inconsciente, el azar y las técnicas automáticas, influyendo enormemente en la vanguardia europea y americana.
La exposición en Madrid que se explica en este video del Círculo de Bellas Artes trata de “Max Ernst: Surrealismo, Arte y Cine”, una muestra que se estrenó a nivel mundial en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con un enfoque inédito sobre la relación del artista con el cine. Reunió cerca de 400 piezas —pinturas al óleo, esculturas, fotografías, obra gráfica, libros únicos y proyecciones de películas— procedentes de colecciones y museos europeos, y está comisariada por Martina Mazzotta y Jürgen Pech.
Se estructuró en seis áreas temáticas que abordan en profundidad la figura de Ernst dentro del dadaísmo y el surrealismo, e incluye fragmentos de películas como “Un perro andaluz” y “La edad de oro” de Buñuel, obras de Hans Richter, un documental de Peter Schamoni sobre el propio Ernst, y cortometrajes poco conocidos.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«En ambos vídeos, se conecta la idea de la mística profana y las vanguardias del S.XX; Cirlot ha destacado en sus charlas y en su obra que Max Ernst, a pesar de ser un ateo declarado, se autodefinía en sus escritos literarios como un visionario, utilizando frecuentemente la fórmula “yo he visto” o describiéndose como “aquel que ha mirado”. Para María Victoria Cirlot, la diferencia entre las visiones de una santa medieval y las de Ernst es únicamente el paradigma cultural de su época. Mientas la mística atribuye sus imágenes a Dios, Ernst las atribuye al inconsciente colectivo, pero el proceso psíquico y creativo de “recibir” la imagen es caso idéntico. La comparación de Cirlot entre ambas figuras rompe la “alteridad” o extrañeza de la mística medieval, haciéndola comprensible para el hombre moderno. Al mismo tiempo, coloca a Ernst al lado de Hildegard, y dota a la obra del pintor surrealista de unos contenidos sagrados y simbólicos insospechados.»
«La tradición japonesa ha dado una importancia crucial al mundo del color y su profundo significado; sin una aproximación abierta a esta cosmovisión resulta difícil aproximarse a propuestas artísticas como las del propio Max Ernst. Arte y color caminan de la mano, y deben ser entendidos en sintonía con las formas creativas y la expresión artística de todos los tiempos.»
«Obras como las de Marx Ernst no pueden ser entendidas sin su influencia por la mística, como diría María Victoria Cirlot en varias de sus obras.»