Tiempos modernos (1936) es una de las críticas cinematográficas más brillantes contra la mecanización, el taylorismo y la deshumanización industrial del S.XX. Charles Chaplin utiliza en esta obra cinematográfica el humor visual para denunciar cómo la técnica y la preponderancia de la productividad transforman al ser humano en un mero engranaje de una máquina o sistema mayor. La obra tiene grandes paralelismos con otras como Metrópolis de Fritz Lang y su imagen del reloj como prisión (en ambas obras, aparece un reloj pautando de forma violenta el tiempo humano, supeditando la visa a la productividad.
Es una película que ha sido profundamente analizada desde distintas perspectivas, y que puede ser vista desde distintos ángulos. Muy recomendable para aquellos que quieran iniciarse de una manera amena en el cine en blanco y negro.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«En ambas obras cinematográficas ambos personajes se ven sometidos a pruebas en su camino hacia la madurez; en el caso de “El viaje de Chihiro” se explica de una manera bella visualmente el proceso de paso de la infancia a la vida adulta de su protagonista, así como las distintas pruebas a las que se ve expuesta y la visión de la corrupción en el mundo; de un modo diferente, en la película de Chaplin se muestra a un hombre sometido a las fuerzas del mecanicismo y de la sociedad de la producción, en el que el ser humano se ve forzado a unas dinámicas que lo alejan de su ser individual. Géneros y épocas distintas, pero en ambos casos cine para poder ver a cualquier edad, y que genera en el espectador una la necesidad de reflexionar acerca de su propia existencia y de la búsqueda de sentido.»
«En ambas obras se hace una mordaz crítica a la técnica y a su impacto sobre la vida del ser humano, lo cual viene aun más auspiciado en la actualidad ante el avance de tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica o el aumento desmedido del uso de redes sociales con dinámicas compulsivas basadas en la captación de la atención de los usuarios. La película de Chaplin llegó a ser prohibida en varios países, y resulta interesante que fuera muda, en un momento en el que el cine ya era sonoro de manera mayoritaria. En el caso de Los deicidas también se critica en varios de sus capítulos el impacto negativo de la técnica y de las tecnologías, así como los riesgos a los que expone al ser humano.»
«Este libro y la película de Chaplin tocan una misma temática no evidente, y es cómo podemos acabar siendo separados del aspecto trascendente dentro de un modelo productivo alejado de nuestra esencia. Muy recomendables como reflexión, aunque se difiera de los postulados dentro fondo que ambas obras pueden representar. Perfecto para plantear lo esencial en el ámbito personal, y tratar de buscar el sentido a lo que se hace en el día a día en el ámbito profesional.»