Nos encontramos en un momento pre-paradigmático, en el cual nuestra tecnología ha superado a nuestras teorías sobre qué hacer con ella.
La tarea de la filosofía hoy es ponerse al día.
En su charla de Long Now, el filósofo de la tecnología Benjamin Bratton nos llevó en un vertiginoso recorrido filosófico por el concepto de la Computación Planetaria — un viaje que comenzó en la Grecia clásica con la historia del mecanismo de Anticitera, la computadora analógica que dio nombre a su centro de estudios, Antikythera. Pero su indagación se extendió mucho más allá de la antigüedad: hasta los orígenes mismos de la vida biológica, y hacia un presente y futuro en los que debemos enfrentarnos cada vez más a la vida y la inteligencia artificial a escala planetaria, tanto en el tiempo como en el espacio.
¿Cómo podría prosperar una inteligencia planetaria compleja a lo largo del “ahora largo”? Para Bratton, esa inteligencia es un “fenómeno emergente de un flujo biogeoquímico antiguo y profundo” — no simplemente residente en la Tierra, sino una prolongación de ella misma. Nuestro planeta nos ha hecho evolucionar a nosotros, y nosotros, a su vez, hemos hecho evolucionar una pila de tecnologías que pueden ayudarnos a comprender y gobernar ese mismo planeta que nos produjo.
Las condiciones previas para la adaptabilidad a largo plazo, argumenta Bratton, tendrán que realizarse de manera artificial, y no podremos controlar lo que ocurra como resultado de traerlas a la existencia. Esto, dice Bratton, es el trauma copernicano de nuestra era.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«El cine y la filosofía abordan la problemática acerca de la computación, la técnica, y el papel del humanismo en dicho desarrollo. Planteamientos tan dispares como el negacionismo, el ludismo, el aceleracionismo, merecen ser tenidos en cuenta por los usuarios de cara a poder construir un criterio propio sobre cuestiones actuales, y que marcarán el futuro cercano. Sin dejarse llevar por polarizaciones, ampliar el espectro de opiniones resulta fundamental, y poder tomar ejemplos de pensadores de referencia es clave en medio del ruido mediático y de un enfoque miope.»