La autora se compró un dinosaurio robot de juguete y descubrió que cuando lo sujetaba boca abajo y el bicho lloraba, sentía la necesidad de consolarlo. De esa incomodidad nació su carrera: en un taller repartió dinosaurios entre varios grupos y pidió destrozarlos con un hacha... nadie fue capaz. Y no somos civiles blandos: en una prueba militar con un robot desactivador de minas, un coronel mandó parar el ejercicio porque ver al robot arrastrarse perdiendo patas le pareció inhumano. Su tesis: los humanos venimos "programados" para proyectar vida e intención en lo que se mueve. También explica por qué le pones nombre a la Roomba y quién puede aprovecharse de eso.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«El Ted Talk explica que nacemos con una predisposición biológica para ver como 'algo vivo' cualquier cosa en movimiento que nos parece autónoma. Los funerales de robots van un paso más allá.»
«La robot de la película necesita una superinteligencia para ganarse a su examinador. Darling demuestra que con un dinosaurio de juguete basta. El eslabón débil nunca es la máquina.»