Llevo escuchando a Interpol desde que los descubrí con el lanzamiento de su primer álbum, Turn On the Bright Lights, en 2002. Me engancharon desde el primer momento porque me remitían a muchos de los grupos que tanto admiro de los años 80 y a toda aquella escena que surgió alrededor de la new wave y el post-punk: The Chameleons, The Sound, The Smiths, Bauhaus y tantos otros. Había en sus guitarras y en sus composiciones un poso que conectaba directamente con aquella música, pero al mismo tiempo sonaban contemporáneos. Quizá sea uno de mis grupos favoritos de comienzos de los 2000 y he seguido toda su trayectoria desde entonces. Os animo a escucharlos desde el principio y llegar hasta este último disco. Me interesa cuando una banda con una identidad tan reconocible decide no repetirse y se permite avanzar hacia un lugar más oscuro, introspectivo y menos inmediato. Este disco me ha interesado precisamente por eso: por cómo convierte la melancolía en una forma de belleza y exige una escucha más pausada, de esas que necesitan tiempo para revelar todo lo que contienen.
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«El encuentro entre Interpol y Bauhaus puede parecer extraño. No existe aquí una relación directa entre la banda y la escuela alemana, pero sí me interesa pensar qué ocurre cuando una música como la de Interpol, construida desde la tensión, la oscuridad y la contención, se encuentra con una tradición que hizo de la forma, la estructura y la reducción un lenguaje. Quizá la conexión no sea evidente, pero precisamente por eso resulta interesante: algunas relaciones no aparecen porque existan de antemano, sino porque alguien decide establecerlas.»
«Interpol siempre me llevó con su música, especialmente en sus conciertos, a estados casi místicos a través de esos sonidos duros y oscuros, en los que en ocasiones nos perdemos, o por los que atravesamos para poder destacar aun más los momentos de luz. Para mi hay un fuerte vínculo entre la poesía de San Juan de la Cruz y este grupo de música que marcó buena parte de mi juventud.»